miércoles, 21 de junio de 2023

SOLSTICIO

 

Anudé a un poste al sol

como hacían los Incas

para que durmiera conmigo

su último rayo amarré.


No fuera que escapara

enredé su melena dorada,

le quité a la noche una hora

para que no muriera el día.


Como los egipcios al dios Ra te adoro

como los antiguos Celtas te venero,

Artemisa, Romero, Malvavisco

pócima de amor con la hierba Luisa.



La más fresca de las doncellas perfumada,

celos de la mañana cuando abre los ojos

al ver que pasa la más pura

con la luz de su aura iluminada.


Hermosas ondas el mar arrulla

con la suave ternura de una madre

que arropa entre sus brazos conchas y arena

como si una hija del mar naciera


Las saltaré con el aliento

de las meigas cantarinas

pidiendo sin temor y esperanza húmeda

que prenda en mi vientre la blanca espuma.


Hoy es el día más largo del año, el solsticio de verano, y quiero compartir con vosotros este poema que he escrito inspirado por esta fecha tan especial. El sol es una fuente de vida, de luz y de calor, y también de belleza y de poesía.

El solsticio es un evento astronómico que ocurre dos veces al año, cuando el Sol alcanza su máxima posición norte o sur con respecto al ecuador terrestre. Esto produce que en un hemisferio haya el día más largo y la noche más corta del año, y en el otro hemisferio ocurra lo contrario. El solsticio de verano marca el inicio del verano en un hemisferio y el inicio del invierno en el otro.

La palabra solsticio proviene del latín solstitium, que significa ‘sol quieto’, ya que en esos días el Sol parece detenerse en su movimiento aparente por la eclíptica. La palabra solstitium está formada por dos elementos: sol, que significa ‘sol’, y sistere, que significa ‘detenerse’.

Los solsticios han sido celebrados desde la antigüedad por diversas culturas, que les atribuían un significado religioso, mágico o simbólico. Algunas tradiciones asociadas con los solsticios son las hogueras, los ritos de fertilidad, la adoración al Sol o la búsqueda de energía..

La adoración al sol es una forma de religión que reconoce al sol como una divinidad o una manifestación de lo sagrado. En el antiguo Egipto el dios solar por excelencia era Ra, el creador de todas las cosas. En la antigua Grecia el dios solar era Helios, el que conducía un carro tirado por cuatro caballos de fuego por el cielo. Helios era hermano de Selene, la diosa de la Luna y de Eos, la diosa del amanecer. En la antigua India, el dios solar era Surya y en la antigua China, el dios solar Ri, era el que gobernaba el día y el calor.

Estas son solo algunas de las culturas que adoraban al sol en la antigüedad, pero hay muchas más. El culto al sol refleja la admiración y el respeto que los seres humanos sentían por este fenómeno natural tan impresionante y vital.

La noche del solsticio de verano, que coincide con la festividad de San Juan, es una noche llena de magia y tradiciones que se celebran en diferentes partes del mundo. Una de las más populares es la de saltar la hoguera y saltar las olas en la playa, dos rituales que tienen un significado simbólico y que buscan atraer la buena suerte, el amor y la salud.

Saltar la hoguera es una costumbre que se remonta a la antigüedad, cuando se encendían fuegos para honrar al sol y darle fuerza en el momento en que empezaba a declinar. El fuego también representa la purificación, la renovación y la protección contra los malos espíritus. Se dice que hay que saltar la hoguera siete veces, o nueve según otras versiones, para conseguir sus beneficios.

Saltar las olas es otra tradición que se relaciona con el agua, el elemento opuesto al fuego y que también simboliza la limpieza, la fertilidad y la abundancia. Se cree que hay que saltar siete olas, una por cada deseo que se quiera pedir, y mojarse la cara con el agua salada para rejuvenecer y curar las heridas. Algunas personas también se bañan desnudas o se lavan los pies con agua de mar para eliminar las malas energías.

Estos son algunos de los rituales más comunes de la noche del solsticio, pero hay muchos más según cada lugar y cada cultura. Lo importante es disfrutar de esta noche mágica con alegría y esperanza, y celebrar el inicio del verano con fuego y agua.

Begoña Pombar





sábado, 3 de junio de 2023

EL BESO


Paseaba por la rambla

y me fijé en la silueta

de una pareja que se besaba.


Así vino a mi memoria

aquel beso que me diste

en Vila Praia de Ancora.


No sé si el mundo se paró

o era yo que giraba

solo sé que me transportó

mientras el beso duraba.


Tu boca habló en mi boca

espolvoreando la magia

un instante que reservo

en los recuerdos de mi alma.


Al despegar nuestros labios

una pregunta me hiciste

si con el paso del tiempo

recordaría aquél beso que me diste.

En este soneto evoco el lugar y el momento en que recibí un beso de mi amado, y como ese beso me transportó a un mundo mágico. Un poema de amor nostálgico, que expresa el deseo de volver a vivir ese beso.
Un beso es más que un roce de dos bocas que se encuentran, es una forma de decir te quiero sin necesidad de palabras. Es una chispa que enciende el fuego del deseo, es una caricia que estremece y que acelera el pulso.
Un beso es una promesa de fidelidad y de ternura, es un pacto de silencio que sella dos almas.

El beso es una forma de comunicación no verbal, que puede transmitir más que las palabras. Besar implica usar los cinco sentidos y conectar con el otro a nivel profundo. Besar es un arte que se puede aprender y perfeccionar con la práctica y la creatividad. Es una experiencia única e irrepetible, que depende de cada persona y cada momento. 

El beso es una manifestación de la sensualidad y la emoción humanas, que puede tener efectos positivos en la salud física y mental. Besar libera hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina, que generan bienestar, confianza y felicidad. Besar también fortalece el sistema inmunológico, mejora la circulación sanguínea y quema calorías.
¿Desde cuándo los humanos se besan con los labios?. Un estudio publicado en la revista Science Advances ha revelado que los humanos ya se besaban hace 4500 años, mucho antes de lo que se creía.

Begoña Pombar