lunes, 15 de mayo de 2017

SUPERAR UNA RUPTURA

Esperanza sin tregua que me quemas
abandonada al olvido de lo que anhelas
dale descanso y enmudece
a estas locas ideas que me estremecen.

Al espectro del amor que he perdido,
a la imagen del que ya no me recuerda,
que como un puñal en lo más hondo
está clavado y escondido.

Quedará olvidada la triste llama,
seca está la fuente en que bebía,
ninguna pena igual me duele
como perder lo que más quería.
***
En el poema “Esperanza” que acabas de leer, he querido expresar el sentimiento que se experimenta justo cuando una relación se acaba, y con la ruptura lograr medir el vacío que el otro deja en tu vida.

Es muy frecuente que las rupturas de pareja sean difíciles de sobrellevar, son en alguna medida escabrosas, e incluso traumáticas para quienes las sufren y pueden llevar a situaciones ingratas como la depresión o sucumbir en un estado melancólico por haber sentido el fracaso en nuestra relación. 

No es fácil sentir que de la noche a la mañana esa persona ya no está, que todo el tiempo que pasabas junto a él tenía todo un mundo compartido de complicidades que ahora no tienes.

Cuando la relación se acaba, nos sentimos desolados, confusos y las malas rupturas nos dejan vacíos, como si nos hubieran arrancado una parte de nosotros mismos. Esa desconexión es como si el cuerpo reaccionara anhelando esa dependencia que teníamos aprendida, sentimos el desamor de manera similar al síndrome de abstinencia de quien está enganchado a una sustancia.

Y es que cuando llega el momento de la ruptura de pareja, durante el desamor, se producen diversos efectos en nuestro cerebro, las mismas zonas involucradas en el dolor físico, son activadas cuando experimentamos dolor emocional, ya que enamorarse es un proceso afectivo emocional. Se han realizado estudios que ponen de manifiesto que las mismas áreas del cerebro que se activan al enamorarnos, se activan también en una ruptura, como el dolor, el apego y las ansias de estar con esa persona.

Hay que darle tiempo al tiempo. Solo hay que tratar de dejar discurrir los días con naturalidad y saber tolerar la frustración del momento. No hay nada que el tiempo no cure, poco a poco ese vacío que esa persona dejó dejarás de sentirlo.

Haber atravesado por situaciones similares sabemos que duele mucho, pero también sabemos que la vida sigue, los amigos y familiares, nuestras pasiones y nuestros recursos interiores nos ayudarán a superar la situación. 
Es un sufrimiento que puede durar meses, pero ese dolor cuando el amor se acaba, es parte del proceso de curación y de superación de la ruptura.

Hay que poner la cabeza en frío y admitir que la principal tarea es seguir adelante, por ello al poema lo he titulado “Esperanza”.
Begoña Pombar




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