miércoles, 15 de marzo de 2017

BUSCAR LA FELICIDAD

Días de melancolía
encerrada en una habitación
intentando resistir,
que no llegue a vencerme
porque yo quiero salir,
ver que detrás de la negrura
existe un océano de esperanza
sin temor a nada.
Algunas veces la tristeza se apodera de mi,
se apodera más de la cuenta,
y busco algo que me de tranquilidad,
que me de paz.

Veo un mundo imaginario
y quiero creer que lo voy a encontrar,
pero al final me destroza.
Cristales de colores, montañas humanas,
brillos y espejismos de mi mente
día y noche, luz y oscuridad,
vida o muerte, alegría o tristeza
todo está en él.
Me dejo llevar por el rumor,
pensando siempre que llegaré allí,
y me sentiré cansada,
hasta que la luz se vaya de mis ojos.

"Días de melancolía" es una composición escrita para huir de la tristeza, la tristeza no como una enfermedad sino como un "estado del alma".

La melancolía es la musa que penetra en mis pensamientos y da fuerza a mis ideas, mi fuente de inspiración en busca de la felicidad.

En cambio, ser feliz a toda costa se ha transformado en una enfermedad crónica, es el afán de vivir instalados en el reino de la felicidad personal, de la felicidad como gratificación inmediata, de la felicidad como comodidad superficial y como satisfacción estanca. 

Por ello al querer olvidarla, si caemos en la melancolía, combatimos la tristeza atiborrándonos con píldoras o con libros de autoayuda y manuales sobre cómo alcanzar una vida sin problemas a cualquier precio. 

Pero esa “felicidad”, esa presunta felicidad que se busca es falsa, porque nos impide ver la valiosa y variada realidad del viviente cosmos que nos negamos a ver, nos perdemos el lado valioso de la oscuridad del alma humana y caemos en el atajo gastado de la conducta "feliz", en la sonrisa obvia, portándonos de forma predecible y artificial sin darnos cuenta. Nos han lavado el cerebro y creemos que el único propósito en la vida es ser feliz. Somos adictos a la felicidad.

El catedrático de literatura Eric. G. Wilson en su ensayo “Contra la felicidad. En defensa de la melancolía” (Taurus), defiende que la melancolía es necesaria para cualquier sociedad desarrollada, la fuerza que subyace a toda idea original, es la musa de la pintura, de la música, de la buena literatura y la innovación, es un motor de creatividad.

Actualmente se está demonizando y prohibiendo la tristeza, parece que somos incapaces de ver que la alegría no sería nada sin la tristeza, la salud sin la enfermedad y la dicha sin la melancolía, la vida está hecha también de “agitaciones del alma”.
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Puedo decir que mis mayores aportaciones creativas han sido provocadas por el estado melancólico como fuente de inspiración.
“La vida está entre la búsqueda de la felicidad y la afirmación de la tristeza vital” como dice Agapito Maestre, Catedrático de Filosofía.
"Ser feliz significa poder percibirse a uno mismo sin temor" Walter Benjamin, Filósofo.

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